viernes, 8 de agosto de 2008


Como sobre llevo una fiebre somatizadota de lunes lluvioso y mucho frío?, creo que es difícil descifrar el ADN de tanta nana. Las nanas son la excusa adulta para descargar alguna que otra toneladita de problemas o de tristeza, porque la tristeza nada tiene que ver con los problemas, o sí, pero este no es el caso, es más bien mezcla de tristeza e historia. Me gustaría tener cinco años, soplar las velitas y que nada suceda como pasó, o en verdad si, que pase lo que tenía que pasar pero esta vez que me den vida bonus y si pierdo total pongo pause, me tomo un sorbo de chocolatada y vuelvo a empezar. Me gustaba mucho hacer burbujas cuando tomaba leche con chocolate, no todas las meriendas son iguales, a mi no me gusta que tenga mucho chocolate y odio los grumos, por eso cuando uno es niño debe tomarse el tiempo necesario para seguir el riguroso entrenamiento de la preparación de la leche con chocolate. Primero el chocolate, dos cucharitas no muy colmadas, un chorrito de leche como para mezclar con el chocolate y que se diluya bien a fin de evitar los grumos, y después volcar la leche suavemente e ir revolviendo poco a poco para garantizar la suavidad del aperitivo que bien puede acompañarse con tostadas con manteca y dulce de leche bajo la pérgola de verano y la sombra de un tilo. A escondidas, no mucho para no empachar, un pan especial con manteca y azúcar, todo servido sobre una bandeja plateada y tallada a mano a fin de estar a la altura de tal chocolatada. Cuando te haces grande ya no se toma tanta chocolatada, se toma mate, te o café y el chocolate sólo es posible comerlo en barras embasadas, de tanto en tanto hay una nostalgia que nos empuja a batir la leche y hacernos una leche con chocolate pero no son la mayoría de los días, después de comer preferimos tomarnos un cortado.

1 comentario:

P. dijo...

Feliz cumpleaños N° 27.