martes, 27 de abril de 2010


Cuando cierro los ojos
vos
tus bordes
mis labios
mojados
morir de amor.

martes, 6 de abril de 2010


Hay discos que vuelven. Descansar, mis manos a la obra, el trabajo de reproducción de uno mismo. Y la plusvalía?, no, no, eso era por el 1861, o antes? O siempre de antes de antes? Ay que locura, como se deforman las formas, ja!, chiste fácil, otra calada, otro clap de mi sonrisa, como Gioconda, te acordas de Modigliani? La princesa, hoy reina, de un universo pequeño lleno de cosas para construir, amasando con dedos gordos y chuecos, con música paz que suena a disco viejo, dame otro re! Do, re, mi, fa, sol…y así y así, rodillo a tono cremita! Yo quería blanco!, ahí esta, ahí esta, se hace blanco, como magia, me sorprendo, como princesa, hoy reina.

jueves, 18 de marzo de 2010


Nunca pensé encontrarme...yo solo soy un pedazo de tierra, y de repente el jefe, que era bastante diablo se presentó, y a joder que este diablo se me mete en las costillas, así como cuando me inflo como gallo de riña, cómo puedo ser tan vos? Y de repente me doy cuenta que soy bastante más coco que tomate, ser otro y tan uno al mismo tiempo, y gana la pulseada la historia porque ese otro era uno y es tan simple la genética para algunas cosas, y otras también. Y si me pierdo?, dónde me encontrarías para la próxima misión?...ya no hay misiones ¿no es cierto?, si es cierto, me gustaría un café para la despedida, uno calentito para mi panza, porque seguramente te voy a extrañar, porque los barriletes siempre van a flamear, pero la muerte?, ya no podemos escapar… y aquella es tan violenta, tan certera que el golpe lo da justo, pero fue la última misión no es cierto?

martes, 9 de marzo de 2010


¡Si al menos pudiera sentir algo!, y las facturas se acumulan entre impagas y pagas dentro de aquel libro que grita palabras muchas veces ciertas, y otras tan de un país virtual que busca acomodarnos para vendernos como seres insensibles, no pasionales, faltos de gracia, y de vuelta, ¡a veces es tan cierto!. Pero no!, no, no, mejor no hablar de ciertas cosas, y esta vez el disco se lee de revés y quiero hablar de todo, los dedos no dan abasto, tipeo como comisario, y las ideas pareciera se pierden, ¡a veces es tan cierto! Se me pierden, pero no las tiro, aunque no las recuerdo, la magia de un balcón en una de las últimas tarde de verano, ese sol que brilla por mi mente como recuerdo, se asegura en la cornea de mis ojos, se impregna en cada minúsculo vaso sanguíneo de mi cuerpo, y el cuerpo ya no es cuerpo, es pura piel, que siente! Que siente carajo! Y aún queda más de la mitad de una larga historia, de vacío, cómo será el final? Me invento finales, pero lo que cuenta es tan real que no puedo soñar, la guitarra de aquel sólo, de ese que te conté una noche, sólo siente, y así, se eleva, ya no es piel, es alma, y si me voy más allá?, dale, animate, me corro un poquito más de la línea, vez? No es difícil, trabajo semanalmente para que no lo sea, lo logro, a veces me asusto, pero trabajo semanalmente y entonces creo que lo estoy logrando. Lo estoy logrando carajo!, y la línea amarilla ya es punteada, y de repente, ya no es línea, es todo un gigante asfalto donde correr para todos los lados, y puedo sudar mi cuerpo, transpirar mi alma. Lo estoy sintiendo.

sábado, 30 de enero de 2010


una sombrilla luminosa, el policia malo y el marginal que roba y sobrevive. autos rotos que maneja la ciudad. cambio de carril. dale, dame la mano. lo naranja y vos en mi habitación. peluca telefonica por la mañana, desayuno mi capricho. ruedas cero kilometro. un río. un griego. alguna lancha. helado y tango 4 para mi nena. tuve tu amor, por un momento se que tuve tu amor, entonces tengamos nuestro amor.

lunes, 7 de diciembre de 2009

Platz no autorizado


Platz vio las curvas que lo abrazaban aquella mañana, y su aliento marco el ritmo del despertar, lento. La cabeza reposaba sobre su pecho, sentía sus piernas enredadas, ella estaba calida y el contacto con las sábanas abrigaba los espacios de desnudez. El bajo su mano, apenas rozaba su brazo, y tomó la de ella, apenas la apretó, seguía durmiendo. Ergio su espalda hasta quedar cara a cara, a la altura de la nariz. Platz respiro su aliento, una vez, dos veces, y cerro los ojos, su mano siguió el recorrido que su instinto animal y carnívoro indicaban. Apoyó su pulgar en su ingle, y prendió el resto de sus dedos en uno de los cachetes de su cola, la apretó con tensa presión, a ella no le dolió, y el volvió a apretar.

miércoles, 2 de diciembre de 2009


Con el sonido del play recordé mi primer viaje hace no mucho tiempo, meterse en los rincones de otras ciudades puede hacerte conocer tus propios miedos. Y así fue que conocí los mío, y ante el desafío de poner el cuerpo, no afloje las piernas y me baje del bus. Entrarse en la vida de una persona tiene más que ver con los detalles cotidianos que con los shows de una barra y una buena bebida, porque las luces de los bares tienen photoshop y el amor pareciera retocarse cuando suena algún rock. Una vez me dijeron que era insoportable al haber notado como detalle romántico que la chica pasaba el trapo en la mesada, pero yo me había enamorado de sus manos, sus dedos apenas flexionados que ejercían una mínima presión sobre la rejilla amarilla. Me perdí en ese movimiento, y son muchos los que se me pierden algunos días, creo que por eso cuando me sumergí en ese minuto 4 segundos de cotidianeidad en formato digital me volví a enamorar de sus dedos, de sus manos que simulaban un tambor en sus rodillas. Y esos movimientos se repiten en variadas tareas, cuando marca el teléfono, cuando busca sus lentes de contactos, cuando prepara el mate, cuando busca plata en la billetera, cuando se sirve agua, cuando me dice buenos días y me insinúa un revolcón, cuando me toma la mano, cuando corta las verduras, cuando le paga a la cajera, cuando apaga la luz, cuando se pone la remera, cuando apoya su cartera, cuando me dice que va al baño, cuando le pone el barral al auto, cuando cierra el capot, cuando me explica que las palomas son ovíparos, cuando me hace la merienda, cuando me pregunta por la bicicleta, y hasta cuando me dice adiós.