domingo, 10 de agosto de 2008


Hoy me levante un tanto extrañada, definida en perder un tanto de terquedad y hacerme firme en mi adultez, aunque con los años los síntomas de la obstinación se acentúan más y mi ceño absorbe el protagonismo de las mañanas, y las tardes, y un sol obsceno recuerda un rasgo feliz de juventud. Tomar la ruta, hacerse paso cual espíritu inmortal y romper con el pecho, mi pecho, las olas, el viento. Y sobre una alfombra roja volar por el mundo. Conquistar un pedacito de libertad y dejarla ir entre mis dedos abisagrados. Tomar con voz firme el volante de mi alfombra y continuar girando mis piernas, que en el ir se hacen largas y en el volver se acortan. Y como el tiempo, reloj, dar vueltas, seguir el mismo camino que ayer. Tomar las mismas calles, casi los mismos atajos, que cambian de verde a marrón. Tomar por asalto una vereda, y alargar mis piernas, y acortarlas, con firmeza llegar a la cima. Hubiera pagado doble ticket por seguir escalando. Como un juego, como cuando niña, imagino que tengo casco, guantes, protectores para las rodillas, y que realmente puedo volar en mi alfombra, amo mi bici.

viernes, 8 de agosto de 2008


Como sobre llevo una fiebre somatizadota de lunes lluvioso y mucho frío?, creo que es difícil descifrar el ADN de tanta nana. Las nanas son la excusa adulta para descargar alguna que otra toneladita de problemas o de tristeza, porque la tristeza nada tiene que ver con los problemas, o sí, pero este no es el caso, es más bien mezcla de tristeza e historia. Me gustaría tener cinco años, soplar las velitas y que nada suceda como pasó, o en verdad si, que pase lo que tenía que pasar pero esta vez que me den vida bonus y si pierdo total pongo pause, me tomo un sorbo de chocolatada y vuelvo a empezar. Me gustaba mucho hacer burbujas cuando tomaba leche con chocolate, no todas las meriendas son iguales, a mi no me gusta que tenga mucho chocolate y odio los grumos, por eso cuando uno es niño debe tomarse el tiempo necesario para seguir el riguroso entrenamiento de la preparación de la leche con chocolate. Primero el chocolate, dos cucharitas no muy colmadas, un chorrito de leche como para mezclar con el chocolate y que se diluya bien a fin de evitar los grumos, y después volcar la leche suavemente e ir revolviendo poco a poco para garantizar la suavidad del aperitivo que bien puede acompañarse con tostadas con manteca y dulce de leche bajo la pérgola de verano y la sombra de un tilo. A escondidas, no mucho para no empachar, un pan especial con manteca y azúcar, todo servido sobre una bandeja plateada y tallada a mano a fin de estar a la altura de tal chocolatada. Cuando te haces grande ya no se toma tanta chocolatada, se toma mate, te o café y el chocolate sólo es posible comerlo en barras embasadas, de tanto en tanto hay una nostalgia que nos empuja a batir la leche y hacernos una leche con chocolate pero no son la mayoría de los días, después de comer preferimos tomarnos un cortado.

sábado, 2 de agosto de 2008


Compraría un libro, pensaría cada palabra y luego te escribiría una dedicatoria, y bajo palabras sellaría mis deseos de que pases un feliz cumpleaños…y tal vez algo más. Aprovechando el espacio que me da la primera hoja en blanco del libro te escribiría una canción. Felizzz Felizzz cumpleañosss, no sonaría tan bien como le sale al bocha, pero haría mis máximos esfuerzos para que suenen mis pulmones lo más afinados posible. Y entre estrofa y estrofa te contaría de mis andanzas por el mundo, de los dragones con los cuales he luchado y de los castillos que he conquistado. Estrecharía mis brazos junto a mi pecho para dar cuenta de la noche que tuve frío y mis voz sonaría suave al recordar con mi cántico algunos de mis recorridos por los campos, que interminables, desafiaban a mis dóciles piernas. Ellas sin decir más empezarían andar, y en nuevo fragmento de mi canción, empezaría una nueva historia. De dragones que escupen fuego por la boca y humo por la nariz, de castillos inmensos sobre prados verdes, del sol que alumbraba el día que se triunfo en batalla, de la noche que me encontró entre festejos y brindis. Y al sonar el último verso, antes de que suene el chan chan final de la música, mi imaginación quedaría al descubierto, te enterarías de lo que sucede cuando canto en silencio y me ausento en los sueños…que camino por los prados, en busca de dragones que tiran humo por la boca y la nariz y que viven en castillos y que luego de intensas y largas batallas me encuentro entre festejos y brindis…y vuelvo a cantar.

domingo, 27 de julio de 2008


Esta vez estaba en Banchero, la estaba esperando a Sole que íbamos a comer una picada y después ir al teatro. Cuestión que de repente veo a un viejo con unas gafas oscuras muy cancheras, cuando él era joven también eran cancheras. El tipo tenía como ochenta años, o algo que paso hace ochentas años le escuche decir, pero la cuestión es que era un viejo con gafas oscuras cancheras. Cuando volvió del baño interrumpió a dos chicas que merendaban pizza con cerveza. No pude escuchar bien pero les contaba una anécdota de viejos, de esas que se repiten una y otra vez, que te la cuentan como si fuese una distinta, cuestión que al verlo al viejo pensé en lo que será de éste mundo, y de los bares, y de las plazas cuando ya no estén estos viejos. Esos que usan las camisas de tela finita cuadrille, que se ponen un cardigan y tienen las barbas pinchudas y amarillas. Que se visten de marrón y en invierno usan boina, pero a veces en verano también, son viejos elegantes, que usan las buenas pilchas para ir a sentarse al banco de un parque y ahí los ves, eternos, como que el tiempo no pasa porque se conservan hechos una pinturita, con arrugas, eso si, pero unas arrugas refinadas, nunca grotescas, como moldeadeas por la paciencia y horas y horas de un banco de plaza que siempre es el mismo y guey de que este ocupado después de la siesta. Pienso en las arrugas de mi abuela, son blancas, cristalinas, refinadas y correctas, siempre se muestran desde su mejor perfil y nunca, nunca jamás salen despeinadas, las arrugas de mi abuela me recuerdan de donde vengo, y hacia donde voy, algún día tendré yo también mis propias arrugas, pero por ahora estoy en Banchero tomando una cerveza y esperando a Sole, si ya se, cuando tenga arrugas probablemente haga lo mismo.

-La obra de teatro transcurre en una sala muy pequeña del teatro San Martín, medio como una obra en sintonía umplugged, y también en los primeros años del siglo XX, nos cuenta acerca de una generación de escritores, de maquinas de escribir, de las luces de la calle corrientes que te las ofrecían en una cajita, con la sala bien oscura para que no exista ninguna sombra alcahueta que quiera quitarle prestancia a ella, la calle corrientes y sus luces. Aparece la histeria de la hoja en blanco y el tango bailado por un títere suicida. Hay mujeres también, una que se casa pero ya hablan de divorcio, eran escritoras, y les enseñaban a caminar, saludar y manejar con un libro en la cabeza, como me hacía hacer mi abuela en el comedor, caminar de punta a punta con el libro en la cabeza “como las modelo" decía, pero yo creo que era como a las escritoras-

domingo, 20 de julio de 2008


A veces me gustaría que las cosas fueran más lavadero de autos, como el que esta en la esquina de Forest y Charlone, sin mucha pintura, sin barcito temático de espera ni overoles de uniforme, se forma fila para lavar el auto. Mientras la cola de autos se entretiene este veintiuno de septiembre que se asomó en julio, cinco muchachos bailan al son de trapos que se mueven entre ventanas, parabrisas y capot, “uno para todos y todos para uno” exclama el que por un cachito casi se tropieza con la manguera, y se arma el baila ahí no más, y el que creo que es el dueño, un señor grande pero no tanto que camina encorvado como si fuera aún más grande no se distrae con nada y ahí esta desenredando las mangueras para que el baile continué hasta el final del día. El colectivo arranca, la ventana se me corre y entonces me voy con la grata idea de que me gustaría que las cosas fueran más como en el lavadero de autos: “todos para uno y uno para todos”.

viernes, 11 de julio de 2008


Y releo cada palabra escrita y me da como sonrisa, se me escapa la mueca curiosa que tímida se asoma en estos días como tos. Resulta que podía dormir la siesta en la mañana, a fuerza de cerrar los ojos y continuar un extraño viaje que me cruzó con un grupo de travestis alemanes en la esquina del Banco Galicia que esta sobre Av.Jauretche a unas pocas cuadras de la estación Rubén Darío y, que por quedarme charlando e indicando donde podían tomar un taxi para ir hasta Corrientes y Juan B. Justo, perdí el último tren que salía de la estación San Martín. Pero la ví pasar a Miranda, y tal vez, en aquel recuerdo con su caminar veloz, como marchando, entre palos de jockey y mochilas cruzadas, toso fuerte. Y doy vuelta la esquina y me encuentro con una chica que me es familiar pero no puedo decir de dónde, y es como un deja vu, porque en verdad ahí había comenzado todo. Mientras dormía cual anaconda aferrada a un domingo 9 de julio se me cerraban los ojos y ahí estaba tratando de alcanzar el 111 para llegar a tiempo a la estación del San Martín y por saludar a esta extraña conocida perdía el colectivo y entonces decidía que lo mejor era tomar Av Jauretche y llegar caminando hasta la estación. A una cuadra de llegar, porque viene el banco Galicia, después esta la casa de deportes y después Baggio que creo que cerró (pero en mi sueño estaba abierto como siempre con todas las piletas, parrillas, hamacas, y casitas para perro relucientes para la venta) y ya ahí cruzando la calle, el puesto de diario y ese palier de pasto sucio que esta como ante sala de la boletería, pero antes de todo eso, en la esquina del Banco Galicia me cruzaba con los travestis alemanes y ya conocen la historia, perdía el tren, y tosía fuerte.

lunes, 7 de julio de 2008


Lo que viene, lo que viene en Beijing 2008, anticipo de lo que será una competencia sangrienta, en donde el valor, el conocimiento y una pizca de suerte nos pondrán la casaca de Costa de Marfil, para alentar y sufrir en cada tiro de esquina como cuando alentas por Racing y un saque de meta se convierte en jugada peligrosa. El frío del invierno será el escenario para que las ojeras se hagan un banquete de sueño cuando Corea del Norte desafíe a Nigeria a las 4 de la mañana hora local y resuene a lo lejos, como aullido de lobo, como susurro de espíritu solitario, el grito del gol que abre el marcador. Y quizás la cerveza, el Fernet y la picada, que fueron, son y serán por siempre la dieta estricta de la hinchada, sea reemplazada por café con leche con medialunas, o tostadas, y ya entrada la media mañana hasta quizás un sanguchito tostado de jamón y queso. Todos leeremos el ole e intentaremos robarle al gordito facho de TyC Sport alguna info de último momento sobre los lesionados, amonestados o enfiestados, con el único fin de sacar alguna ventaja a la hora de aventurar el resultado. Y a quién le va importar que Argentina juegue mal, que la defensa no se encuentre y que Cruz haga las mismas cagadas de siempre si al fin al cabo cuando juegue con Brasil todos pondremos ganador argentina, y el que no, el que no, que se vaya a mirar el partido a un bar, porque aunque no juegue Tevez, tiene aguante!, y los brasuca van a correr a los monoblocks!, habrá monoblocks en china?, debe haber pero me los imagino un tanto más sofisticados, y si, que quieren que les diga, lo chino siempre es mas complejo, de allí el dicho “esto es un chino!” para cuando no entendes de que viene. Y la verdad para ser sinceros, esto del futbol en las olimpíadas nadie sabe de que viene, pero es una buena excusa para juntarse y gritar gol, y opinar sobre la posición adelantada de algún jugador de un equipo de un país que se formo hace 5 semanas en algún recóndito lugar de África y que ahora ostentan ser la revelación de los juegos. Que más da, amigos y familia unidos por la pasión de un torneo del que poco conocemos pero que nos entretiene, que nos saca un poco del punchiball cotidiano y nos divierte, así que compañeros dejando de lado esas paparuchadas caretas del fair play, hagan sus apuestas, el Prode Beijing 2008 comenzó!